Hasta aquí arribaron los griegos y fundaron el núcleo de población, a ellos se debe el nombre de Enguídanos, que en su toponimia significa "lugar de abundancia de aguas". Ya los pueblos íberos habitaban en las inmediaciones, como es el caso del Cerro de Cabeza Moya, en el que se han encontrado vasijas, cerámicas y monedas pertenecientes a la civilización íbera. Su cronología se extiende desde el siglo V hasta finales del siglo III a. C., o sea, desde el Bronce hasta la época ibérica. También tiene enclaves romanos como la necrópolis romana de El Pozuelo, y la vía romana de Iniesta a Cesar Augusta (Zaragoza), las pilastras de un puente romano sobre el Río Cabriel. Su situación fue muy privilegiada y determinó el punto fronterizo en la época de reconquista, tomándose la ciudad por las tropas cristianas tras la caída de Alarcón y durante su avance al Cabriel con dirección a Moya, hacia el año 1.185, a cuyo amparo se repobló la villa. Primero perteneció al señorío de Alarcón, del Marquesado de Villena, y luego en 1.480 pasa al Marquesado de Moya, para luego convertirse en villa independiente. También tuvo un papel destacado durante el reinado de Fernando VII, así como en las guerras carlistas.